lluvia

La lluvia cae recta y sin fin sobre la ventana blanca, en la pared, blanca.
El día no permite que la lluvia se disperse, crece el río. El sueño se hace cada vez mas perfumado y aumenta de tamaño. Suspiro y el cristal se moja.
El cielo perpetuamente gris y su belleza.
La imagen aparecía, intensa e incesante. Se movía. Danzas alguna vez bailadas, acomodarlas todas en pequeñas cajas, en habitaciones inalcanzables y que nadie las vea, tan perfectas, sus miradas. El viento me susurró algo al oído, algo como de un encuentro perfecto, con parlantes. Rodajas de un tiempo simple y natural donde los movimientos estaban vivos.